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Un estudio internacional analiza las claves de la resiliencia de la ganadería extensiva en la cuenca mediterránea

Una investigación basada en las respuestas de 363 ganaderos de ocho países identifica los factores sociales, económicos y ambientales que favorecen la continuidad del pastoralismo y destaca la importancia de la autonomía en la producción de forraje.

La resiliencia de la ganadería extensiva en la cuenca mediterránea depende de factores que van mucho más allá de la rentabilidad económica. Así lo recoge un estudio científico publicado en la revista Rangeland Ecology & Management, que analiza las condiciones que permiten mantener estos sistemas ganaderos y la capacidad de adaptación de las personas que los gestionan.

El trabajo, titulado Pastoralism in the Mediterranean Basin: Conditions for Resilience Across Northern and Southern Regions, se ha desarrollado a partir de una encuesta realizada a 363 ganaderos de 15 regiones pertenecientes a ocho países de las riberas norte y sur del Mediterráneo. Entre sus autores se encuentran Ferran Pauné y Pablo Manzano, junto a un equipo internacional de investigadores.

Tres perfiles de ganaderos y factores que explican la continuidad del pastoralismo

La investigación identifica tres grandes perfiles de ganaderos en función de las características de sus explotaciones y sus modelos de gestión: pequeñas explotaciones tradicionales, explotaciones medianas con formas de organización colectiva y explotaciones de mayor tamaño con una gestión más modernizada.

Uno de los resultados más relevantes es que la continuidad en la actividad ganadera no responde exclusivamente a motivos económicos. El apego a la profesión, el vínculo con la actividad pastoral y la tradición familiar aparecen como factores especialmente influyentes en la decisión de continuar, junto con el papel que desempeñan las organizaciones colectivas en determinadas regiones.

El estudio también identifica algunos de los principales desafíos a los que se enfrentan estos sistemas. Entre ellos destacan los efectos del cambio climático y la expansión de los matorrales, mientras que la autonomía en la producción de forraje aparece como un elemento fundamental para reforzar la capacidad de adaptación de las explotaciones pequeñas y medianas.

En cuanto a las necesidades de apoyo, los ganaderos señalan especialmente la importancia de contar con políticas que faciliten la gestión de los pastos y reduzcan las cargas burocráticas que afectan al desarrollo de su actividad.

La autonomía forrajera, una pieza clave para la resiliencia

La disponibilidad de recursos alimentarios propios constituye uno de los pilares de los sistemas ganaderos extensivos. El aprovechamiento directo de los pastos y la producción de forrajes en las propias explotaciones permiten reducir la dependencia de insumos externos y mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones de incertidumbre.
En este sentido, la utilización de pastos naturales y la implantación de praderas polifíticas, así como la siega planificada de superficies conforme a criterios de conservación de la biodiversidad botánica, pueden contribuir a fortalecer la autonomía alimentaria de las explotaciones.

La gestión de estos recursos debe contemplar tanto su valor nutritivo como su contribución a la fertilidad del suelo, la diversidad vegetal y el mantenimiento de los ecosistemas agrarios. Los forrajes de calidad, ya sean aprovechados directamente por los animales en pastoreo o mediante su recolección y posterior suministro en pesebre, constituyen una base fundamental para la alimentación de los rumiantes.

Desde esta perspectiva, la resiliencia de los sistemas agrosilvopastoriles está estrechamente relacionada con la capacidad de gestionar de forma integrada los recursos vegetales, el suelo y los animales. La planificación del aprovechamiento de los pastos y la producción de forrajes adaptados a las condiciones de cada territorio pueden contribuir a mantener sistemas productivos más autónomos y conectados con su entorno.

Políticas y estrategias adaptadas a la realidad mediterránea

Como conclusión, el estudio señala que el pastoralismo mediterráneo se mantiene gracias a una combinación de factores económicos, sociales y culturales. La identidad profesional, los vínculos familiares y comunitarios y la relación histórica con el territorio son elementos esenciales para comprender su continuidad.

Sus autores plantean la necesidad de desarrollar políticas que tengan en cuenta los desafíos compartidos por los territorios mediterráneos, evitando enfoques limitados exclusivamente a las fronteras nacionales. La cooperación y el reconocimiento de las particularidades de los sistemas pastorales pueden contribuir a diseñar medidas más ajustadas a las necesidades reales de quienes desarrollan esta actividad.

La investigación pone de manifiesto que apoyar la ganadería extensiva implica también proteger los conocimientos, las prácticas de manejo y los recursos naturales que permiten mantenerla. La gestión sostenible de los pastos, la autonomía alimentaria y la conservación de la biodiversidad son elementos estrechamente relacionados con la capacidad de estos sistemas para afrontar los retos presentes y futuros.


Consulta el estudio completo:
Pastoralism in the Mediterranean Basin: Conditions for Resilience Across Northern and Southern Regions


A continuación te dejamos un vídeo sobre Vídeo sobre la Mejora de la Calidad de Carne a través del manejo de praderas polifíticas realizado por SANAS

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